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Cultivo en agua (parte 1).

A los sistemas de cultivo en solución nutritiva, de los cuales ya he hablado un poco antes, se les llama cultivo en agua, aunque también reciben otros nombre tales como nutricultura y quimiocultura, estos dos últimos casi no son utilizados.

El principio básico es simple, las raíces se desarrollaran parcial o totalmente en un medio acuoso, denominado solución nutritiva, la cual contiene todos los elementos esenciales para el óptimo desarrollo de las plantas.

Pepinos creciendo en solución nutritiva.

En este tipo de sistemas generalmente se cuenta con un estructura suspendida encima de donde se ubica en agua, esta estructura sirve de sosten para la plantas y para la germinación de las mismas, una vez que las raíces de estás se desarrollan lo suficiente se extenderán hacía la superficie con solución.

Ahora bien, el cultivo en agua presenta diversos problemas técnicos, relacionados con las características nutricionales, la suceptibilidad ambiental y las características físicas de los sistemas, a continuación haré mención de los primeros dos dejando el último para una entrada posterior.

Características nutricionales.

El problema radica en que en este tipo de sistemas la capacidad de amortiguamiento (o buffer) es inexistente, lo que quiere decir que por variaciones muy pequeñas en la concentración de los nutrimentos de la solución, las propiedades de la misma se ven afectadas drásticamente, por ello el cuidado del pH, así como los niveles de fósforo y hierro deben ser meticulosamente controlados.

Susceptibilidad ambiental.

Esta comprobado que las plantas en solución nutritiva son mucho más susceptibles a cambios negativos en el pH que si estuvieran en algún sustrato. Las concentración de fosfatos en la solución nutritiva es uno de los aspectos de mayor cuidado para no afectar a las plantas, pues si dicha concentración es elevada ocurrira la precipitación de elementos que se encuentran en menor concentración, como es el caso del hierro.

En este sentido, el hierro da muchos dolores de cabeza pues es difícil de mantener en estado asimilable en la solución nutritiva, es decir, con una gran facilidad se precipita hacia el fondo y con ello es complicado mantenerlo homogéneamente disuelto en toda la solución.

Lo que se recomienda es su adición frecuente, una o dos veces por semana, en dosis muy pequeñas en torno a 1 ppm (parte por millón), con lo cual se debe asegurar su disponibilidad sin llegar a la toxicidad.

Fuente:
Introducción a la hidroponía.

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